Hace un par de años destape mi caja de Pandora y se liberaron todos mis demonios.
No luche contra ellos, me deje llevar, los deje poseerme. Decidí tomarlos de la mano convivir con ellos.
Creía que la búsqueda era conocerlo todo, que solo me llenaría al probar el mundo... No obtuve nada. La búsqueda fue equivocada. Mis demonios me llevaron a un lugar donde no quiero estar.
Años atrás cuando destape la caja, estaba solo, me deje vencer y los volví parte de mí. Entonces, regresó alguien nuevo, seducido por la extrema libertad y libre de cualquier cadena y convención.
Lo extraño ocurrió después. El liberar a mis demonios me dio la paz que necesitaba. Surgió el Yo que siempre quise ser... solo que desbocado. Siempre quise ser el mar pero fui tsunami.... Tanto tiempo de vivir bajo las expectativas o el control de alguien me llevo a vencerme por los seres del oscuro manantial.
Esta vez en un nuevo viaje a mi interior decido dejar de caminar con ellos, me les pongo de frente, los tomo del cuello y los asfixio uno por uno colocándolos una vez más dentro de la caja. Ya los vi de cerca, los disfrute. Pero me indigestaron, por eso los vómito... dejaron de satisfacerme.
Mi búsqueda es la evolución, paz, libertad responsable y mirar hacia adelante. Hoy todo se aclara. Los entierro en la arena por medio de un rito psicomágico y repitiendo las palabras olvidadas que me salvaron hace tiempo…
Veo como los carcome el mar. Les doy la espalda sin mirar atrás.
Esta vez no regresa alguien nuevo. Regresa el mismo Yo que partió. Alguien evolucionado, responsable y pleno. Un viaje que me hizo curar la primera herida, demonios descuartizados en su mayor esplendor. Me rehúso a abandonar, que conviva la sangre y la amistad. Me libero...aquí queda todo…
Todo comienza...
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