domingo, 27 de mayo de 2012

El insomnio del guerrero de agua


Era de noche. Silencio absoluto, el cerebro del guerrero; lleno de agua turbia, pececillos inquietos y calamares que se pegan y no dejan pensar con claridad. Llegan los extremos, piensa en recorrer mares lejanos y le confunde el significado de todo lo acontecido aun cuando sabe que todo está hecho de agua. Sus alas se han ido transformando en un Kea y a veces se le olvida que las tiene.

Poseer la fuerza destructiva y creadora del mar sin duda confunde. Hace solo 5 años que decidió ser el guerrero del agua, crecer como el océano y abarcarlo todo. Juro que nadie lo tiraría de su ola, se convirtió en el gran creador y destructor de lo que se encuentre en su camino, sediento de conocimiento, de alcanzar lo que no se puede alcanzar, de lograr lo que quiere, cuando quiere, de anular y ahogar lo que estorbe. El guerrero impaciente, no espera, solo llega, consume y se va.

Hoy nuevamente se siente en pecera de cristal, viendo desde adentro asfixiado del agua de su alrededor pero renuente a tratar con el exterior. Entonces recuerda que casi se convirtió en lago en 2 ocasiones. Pero en ese momento quienes estaban con él rompieron en pedazos la calma que tanto le costó acumular. Entonces olvidó como ser lago y se volvió tsunami que buscaba asfixiarse a sí mismo.

Las marejadas ya pasaron, hoy la noche le da la comprensión que le faltaba. Contemplar la luna le hace ver nuevos colores y su mirada se vuelve color aceituna. No entiende la transformación de sus ojos pero comprende lo que sigue, entiende su lugar y momento en el mundo. Se siente tranquilo, controla las olas. 

lunes, 14 de mayo de 2012

Mi canción favorita


Me obligo a dejar de escuchar tú canción.
Ese ritmo que me hace volar, imaginar y querer ser mejor.
Hoy no puedo, no quiero escucharla, si lo hago no podré vivir sin sus notas y me obligare a escucharla sin parar, un eterno retorno de sonrisas atrapadas en un momento. La entropía sería mi realidad. Detener el tiempo, eliminar el penúltimo día y el diciembre de partida.

Hoy estoy perdido en un laberinto donde solo escucho tus sueños y tu voz. Estos se convierten en un Minotauro que devora mi corazón. Por eso decido ponerme el casco y portar la legendaria armadura que había abandonado. Me obligo a ser Teseo. 

Hoy ya no me sigues ni despiertas como Gloom. Me siento Calamardo, las notas me salen mal y dejo de escuchar tu canción.

Un día quizá me despierte y la vuelva a sintonizar aunque la sinfonía no volverá a ser igual.

lunes, 7 de mayo de 2012

El momento

Hablar mucho, decir poco.
Soñar con vientos azules y despertar en un desierto.

Decido ser transparentes y resulta que toman el control remoto para ponerme en pausa.

Yo elegí Perdonar, querer y madurar.
Pero se nos juzga por un momento. Somos Humanos concupiscentes, siempre viendo el punto negro aun cuando nos prenden todos los reflectores.

Días de luz por uno de sombras y la evaluación es un solo color.

Ya no importa. Se baja el telón; me guardo las emociones.

Soy el muñeco de nieve con corazón incandescente; es mejor así. Ese momento se lo lleva el tiempo, el viento azul no es un sueño.

No necesito protección. La vida es un reloj. Se lo que quieras ser. No puedo volver a despertar en un desierto. Se perdió el momento.