En esa lejanía te ves como eres y hay pocas opciones: evolucionas, te quedas donde estabas o te dejas comer. Vives en la psicodelia de la incertidumbre, sin saber cuando se termina o se inicia y tienes que decidir lo que quieres ser, como quieres ser. La búsqueda del yo moldeado a voluntad, no más del yo descarriado, ser mi águila... fue todo un proceso. Quisiera haber pasado por esa etapa antes en verdad pero estaba atrapado en la euforia del ahora, asfixiado en mí.
He regresado y todo se siente tanto, hay personas que se van, realidades que me cuesta aceptar, situaciones que no entiendo y me encuentro de nuevo con que debo adaptarme a este mundo que se me salió de órbita, todo se movió.
Y ahora debo conectarme a esta realidad. Reconozco que me ha caído como madrazo de boxeador profesional y si lo que siento lo pudiera representar físicamente, ese madrazo me hubiera hecho perder el equilibrio, tirarme en la lona y romperme más de la mitad de los dientes.
Lo importante aquí es recuperarse, estoy seguro que a ustedes les ha pasado y aquí están leyendo esto. También se han caído, se pusieron de pie y afrontaron la realidad, no importa el madrazo, importa levantarte e importa más la forma en que te levantas. Cuando asumes que tus actos tienen consecuencias y te ves desde arriba.
Así que si de casualidad alguno de ustedes se siente como yo, los invito a subirse conmigo al ring de la realidad, enfréntala, levántate y hacia adelante.
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