domingo, 8 de junio de 2008

Espectros

La noche es larga. El silencio y la oscuridad me envuelven; mi mente está llena de ruido. Fantasmas atormentan mi sueño. Sus murmullos me ensordecen. Su aliento llena de sudor mi frente y me encuentro en un mundo de sombras. Es necesario asesinarlos, debo acabar con los espectros si quiero volver a empezar. Ganaré esta batalla No puedo empezar otro día lleno de tormentos.

Sin embargo debo estar consciente que su muerte acabaría con su espiral existencia. No habría más memorias y el tiempo sería borrado. De esta forma terminaría la larga tormenta y ya no tendría que preguntarme si puedo perdonar o seré perdonado.

Cada individuo decide su destino, los caminos se separan y cuando miramos atrás a lo que una vez fue un mundo, tan solo quedan escombros. Todo se ha resquebrajado; la separación es más grande que la distancia entre el bien y el mal.

El pasado es una ilusión. ¿Existe? Si podemos recordarlo existe. Por ello hay que decidir dejarlo atrás, no basta con que haya acontecido, hay que tener la convicción de abandonarlo. No se puede vivir de recuerdos, añorar lo que perdimos o seguir viviendo de lo que ganamos. Importa lo que eres, lo que ganarás y el presente.

Cuando las personas se lastiman, muchas veces creen que todo podrá arreglarse si dejan atrás el pasado. Pero estoy seguro que los cristales rotos no pueden volver a unirse sin que alguien pierda piel y sangre. Por ello no quiero perdonar y no quiero que me perdonen. Estoy cansado. Existiré para unos cuantos, no me importan tantos. La reserva de protocultura se terminó. Ahora floto en la oscuridad, el eterno vacío me envuelve y me hace sonreír.

Atte: Eduardo A.L.J.

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